lunes, 27 de noviembre de 2017

MISMO DESEO, por Ashley Opheim

Allí, donde la oscuridad,
las estrellas nos aplauden
sorprendidas, pues compartimos
un Mismo Deseo. Mis dedos liberan
tus ojos, reciben tus dedos,
reciben flores la noche entera
bajo la constelación de tu mirada.
Nada a lo que aferrarse. Forjando
el sueño que juntos soñamos.
Dando suelta a lo que tan apenas
retenemos. Susurrando, No hay
regreso sin partida ni partida
sin regreso. En tanto tú retrocedes,
yo avanzo. Y así permanecemos,
erguidos en el desierto de nuestro amor.
Surcando el éter entre destellos.
Contando el coro de cristales que alberga
nuestra garganta.


-- un poema de Ashley Opheim, originalmente publicado en Nox Journal

-- versión de Tive Martínez, 2017

 Ashley Opheim (Ashley Obscura) es poeta y editora en Montreal. Su sello Metatron
y su blog Ömëgä son referencias de la nueva poesía. Varios de sus primeros poemas fueron traducidos por mí al español y publicados en la antología "Mil Novecientos Violeta" (El Gaviero - distribución por Harpo Libros)

lunes, 20 de noviembre de 2017

PROYECTO DE VIDA (poema)




puestos a ser algo seámoslo
hasta las últimas
consecuencias

no me veo de flaco —nunca
me he visto y me parece
muy sacrificado

gordo ya lo fuí de niño
así que me resultará
mucho más fácil

solo tengo que dejarme llevar
por mi tendencia natural
a estar tendido

no levantarme ni a mear
aunque me esté muriendo
de las ganas

pero seré un gordo con carisma
un gordo guapo
tipo Elvis

un gordo que reparta amor
y felicidad a todos
como el Buda

gordo de verdad
gordo de la suerte
polinesio

orondo y definitivo —no
esta cosa sosa
intermedia.



--un proyecto de Tive Martínez, 2017


lunes, 13 de noviembre de 2017

HAZTE CON TODOS


"Yo no combato para ser el más fuerte.
Yo combato para hacer amigos"
(Ash Ketchum)


Disponíamos de infinitas
praderas con acolchado de hierba fresca
y flores monísimas en relieve,
en las que retozar bajo el mullido
manto azul de amables nubes
y noches iluminadas

Cómo fue que escogimos picotear
de isla en isla, sin cobijo,
aislados, de cueva en cueva,
entrenadores de sombras,
perdidos en campañas en solitario
cuando la maravilla de bosques
inexplorados
está ahí, en modo multijugador
libre y abierta

Donde la dulce fogata
cooperativa y mariposas
que se acercaban a besarnos

las llamas.


--un poema de Tive Martínez, 2017
             

miércoles, 25 de octubre de 2017

Rogación al Altísimo




Mi Sr. Padrenuestro
se volvió una carga la inteligencia
que me otorgaste —ya no soporto
sus infinitas posibilidades ni la incertidumbre
del libre albedrío

En cuanto a la supuesta sensibilidad
con la que cumplo tus demandas y atiendo
los reclamos de este mundo, preferiría un millón de veces
encajarme un ladrillo en el pecho, en lugar de esta
confusión de vísceras — paja, telarañas
cualquier otro relleno que amortaje
el pensamiento

Sr. Fontanero Divino, cualquier chapuza
me vale frente a este ciclo intensivo de sístoles
y diástoles, esta veleta giróvaga que tengo
apuntillada en la bóveda craneal
en este calvario

Sr. Don Dios que me dejaste
impedido de sentir placer
al dotarme de cerebro, solo te pido
que remates la faena —llévate también
toda la piel sobrante, el peso de esta osamenta
que gime a cada bandazo
de los vientos

Mr. God Almighty, líbrame de corrientes
y encrucijadas —qué más me da si lo bueno
me aguarda a la izquierda o a la derecha
cuando voy sin frenos, como un vagón disgregado
por el camino del medio

Puto Final Boss, sóplame
los huevos —mi única certeza
es el descarrilamiento

Solo soy un miserable ateo
que no desea más
deseo


--- un poema de Tive Martínez, 2017

miércoles, 4 de octubre de 2017

Derecho de indeterminación

por qué no reconocemos de una
que estamos solos

el uno y el otro
y todos los demás.

que el abecedario, la gramática
la geopolítica

apenas nos contienen brevemente
hasta salir del nido.

que estamos de paso y al azar
en una tierra

que solo nos dará su abrazo
cuando se vuelva tumba.

por no hablar de banderas que son
harapos, despojos de las batallas

perdidas —siempre— por antepasados
más que diluidos en la genética.

que todos somos extraños
extranjeros en nuestro propio cuerpo.

todos putas, hijos de puta
y maricones

putos traidores al niño que dejamos
atrás, en la única patria.

putos exiliados, jodidos
transeúntes, emigrantes

malditos huyendo de por vida
de la violencia.

que con independencia de
los derechos de cada uno

todo está torcido.



--un poema de Tive Martínez, 2017



jueves, 7 de septiembre de 2017

"Las niñas prodigio" de SABINA URRACA (reseña)



--una reseña de Tive Martínez, 2017


Adelaida García Morales escribió "El Sur" en un retiro de cinco años en La Alpujarra, lugar en el que situó después los hechos de su novela definitiva, "El silencio de las sirenas".

Sabina Urraca también se retiró un año a este apartado rincón, y de allí ha regresado con otra obra extraordinaria de amores obsesivos y fantasmas.

La conexión daría para teorizar sobre la posibilidad de un gótico sureño a la española de paisajes brumosos y casas familiares en ruinas, tan sombríos y hechizantes como sus atormentados personajes.

El trasmundo de alusiones y veladuras que García Morales dejó entrever en "Bene", la infancia y adolescencia femeninas como territorio trágico y libérrimo del que apenas dio detalles explícitos en "La tía Águeda", se vuelven pornografía y gore en "Las niñas prodigio" de Sabina Urraca —esos géneros tan cercanos al humor negro desesperado como única salida.

Pero no son solo los primeros planos sangrantes lo que diferencia a dos autoras tan espiritualmente hermanadas.

García Morales fue, en cierta manera, una escritora malograda por su propia evanescencia, que le impedía diseñar un armazón literario satisfactorio.

Por el contrario, Sabina Urraca domina la estructura, enlazando capítulos que son por sí mismos historias redondas, y cerrando la novela con un final que se lee con la doble emoción de lo relatado cuando está tan maravillosamente escrito.

Es un placer leer a Sabina Urraca, por más que haya lectores que se asusten de su incorrección —digamos— moral.

Su alucinado panel de prodigiosas niñas malas, y en particular la espeluznante lucidez con la que su protagonista da cuenta de cada una de sus bajezas, requieren tal vez lectores menos cerrados a sentir el verdadero dolor del hueco y la caída.


-- "Las niñas prodigio" de Sabina Urraca ha sido publicado de modo inmejorable por Fulgencio Pimentel, 2017.

lunes, 21 de agosto de 2017

"VIDAS PERFECTAS", de ANTONIO J. RODRÍGUEZ (reseña)

-- una reseña de Tive Martínez, 2017




Antonio J. Rodríguez dejó claro con "Fresy Cool", su excesivo debut de 2012, que él es capaz de escribir lo que quiera y como quiera. 

Aquella primera novela, verborreica hasta el cripticismo, se disfrutaba en cada relectura por puro placer. Entender qué demonios estaba pasando exactamente allí era lo de menos —por descontado— de modo que se convirtió en nuestro David Foster Wallace, y también en un William Gibson en monopatín eléctrico surcando el asfalto de Madrid.

Con "Vidas perfectas", Antonio J. Rodríguez aplica su talento —como quien no quiere la cosa— a una trama fácil de apariencia detectivesca que la emparenta con obras menores —es un decir— de autores como el Roberto Bolaño de "La pista de hielo" o el Javier Marías de "Los enamoramientos".

La nueva novela relata en primera persona los pasos cansinos de un improbable investigador amateur que pretende revelar la verdad tras el asesinato de unos conocidos, la insoportablemente perfecta pareja burguesa formada por el jugador de waterpolo Gael y la animalista Vera, aparentemente cercanos al narrador y envidiadísimos por todas sus amistades. 

Como es de imaginar, nada es lo que parece: el amargado Xavier, que ve pasar su juventud como docente en un centro privado, está más interesado en enrollarse con la hija adolescente de la pareja, una tal Mika —nombres a toda vista imposibles, que redundan en lo ridículo de la situación. Muy pronto la novela se revela sátira, llena de personajes mezquinos, despreciables, cobardes, asqueados de sus puestos de trabajo y la impostura general de su existencia, en la linea de autores como Michel Houellebecq o Virginie Despentes

La trama 'policiaca' se resolverá —como es de esperar— de cualquier manera, con la revelación de una tragedia sin importancia. ¿Qué hace que el lector avance su lectura y llegue al final, soportando la estupidez del narrador y la irrelevancia de sus opiniones sobre temas como la imagen falsa que proyectamos en redes sociales o la pederastia? Tengo un par de respuestas.

La primera es marca de la casa y juega con la expectativa del lector que cree 'conocer' la vida privada del autor Antonio J. Rodríguez, marido y padre, editor jefe. Este lector voyeur puede hacerse la ilusión de pescar referencias a personas y sucesos reales, y solazarse en este mórbido botín. 

Aunque también es cierto que los mejores momentos de la primera parte de la novela  —aquellos que ennoblecen a sus protagonistas— recuerdan a cierto viaje a Tokyo realizado por el autor y su pareja, la poeta Luna Miguel, que ésta también usa como material sensible en su último poemario "El arrecife de las sirenas". Y es que Antonio J. Rodríguez aprendió muy bien de Emmanuel Carrère cómo valerse literariamente de lo autobiográfico.

La segunda razón que se me ocurre es la introducción de un protagonista extraño justo en el momento en que el lector está tentado de abandonar la lectura, hacia mitad de la novela. La princesa Mitsuki (sic), todo y con ser el más absurdo de los personajes, es la Lisbeth Salander de "Vidas perfectas", un ente prácticamente virtual que nos conduce más allá de lo previsible. 

Mitsuki, con su apariencia inocua de Hello Kitty, salva el libro. Pero que no haya duda  —ya he dicho que Antonio J. Rodríguez es el puto amo de esta historia. Él sabe, desde el principio, que vamos a aborrecer al narrador y su cuñadismo. Cayendo en la trampa de la ficción, llegamos hasta el final redentor, de paso que la lectura atenta nos ha ido revelando  —al través, con la osadía exhibicionista de los grandes tímidos— varios de sus demonios familiares. 

-- "Vidas perfectas" de Antonio J. Rodríguez  (2017, Random House)